102 años de abuela

De regreso en Santiago, toco las manos de mi abuela, 102 años de pliegues e historia. Quizás no me reconoce, o piensa que de nuevo somos ella y yo en otro tiempo. Muy bajito, me dice al oído: "Traé un puchito de lana y unas agujas que te voy a enseñar a tejer".

Chari