Una manada de chicos

"Lopidianfa": así se llamaba el kiosko que habíamos inventado entre  doce chicos de mi cuadra, una manada de todas las edades, para vender revistas, collares de mostacilla y otras yerbas. La palabra la habíamos inventado usando la primera sílaba de cada una de nuestras mascotas, con el explícito objetivo de homenajearlos: Lola, Pirula, Diana y Facundo. Toda la cuadra del barrio era, para nosotros, un especie de patio que recorríamos, yendo y viniendo, a veces descalzos, por la calle, entrando y saliendo de cada casa, huyendo de la penalidad de dormir la siesta, y siempre al alcance de los gritos que nos llamaban, cuando desaparecíamos de la vista de los mayores durante demasiado tiempo. Nadie tenia teléfono en esa época. Pero la comunicación funcionaba a la perfección.

Chari