¿De dónde vienen los colores?

Mi infancia estuvo llena de colores: las muñecas que, en su escaso tiempo libre, mi mamá nos bordaba, llegaban de los retazos y lentejuelas de sus vestidos. Había color en las flores que recogía con mi abuela cerca de la acequia, a la entrada de Santiago, en  el dia de los muertos. Y con las que adornábamos las tumbas de los parientes en el cementerio de Maco, después de haber barrido muy bien el lugar. Había color, también, en los cuentos de la tía Rosita, donde nunca faltaban personas  que venían a transformarse en mágicos bichos del monte durante las largas siestas santiagueñas. Los colores de mi infancia armaron la paleta de esta primera colección de CHARI.

 


Chari