El Nono Mario

Mario Jose Fioramonti mi abuelo, nunca entendió la guerra, ni por qué Italia se había enfrentado con Francia: para él, los franceses eran, simplemente, sus vecinos. Mi abuelo vino a la Argentina a quedarse. Luego trajo a su hermano menor, Emilio, y éste a su mujer y ella a su hermano Franco: todos carpinteros. Oriundos de Fontaneto d’Agogna, cerca de los Alpes suizos, armaron una réplica pequeña de su familia en Santiago del Estero, a 300 mts bajo el nivel del mar. El oficio ocupaba el centro del día. Pero despues del trabajo todas las tardes se reunían en el patio de nuestra casa a comer una picada. La ronda se completaba con Don Lotto y sus aprendices, el albañil que siempre estaba construyendo algo más para la casa de los abuelos. El Chianti se acompañaba con charlas, salame de caroya, queso y pan. Había risas en esa reunión de varones que concluían así su jornada de trabajo, unidos por el trabajo, el oficio, el respeto mutuo, más allá de toda diferencia.

Chari